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sábado, 10 de junio de 2006

Cristian Martínez, el último caudillo

Tras adueñarse la camiseta número “2” durante cinco años y medio, Cristian Martínez anunció el fin de su ciclo en Cipolletti. Pero antes de irse habló de todo en cipopasion.com.ar. Por qué se va ahora y por qué no se fue antes en las innumerables de oportunidades que tuvo. Anécdotas y confesiones del último capitán del Argentino A.

Cómo llego al albinegro desde las inferiores de Independiente, donde se hizo íntimo amigo de jugadores que están en Alemania 2006. Palabra autorizada para analizar por qué no ascendió Cipolletti, por qué descendió, y hasta pronostica lo que debe hacer para volver. “Los que ya cumplimos un ciclo nos tenemos que ir por el bien del club”. Imperdible entrevista exclusiva la ‘Bruja’…

En la cancha es un caudillo, su trabajo lo convirtió poco a poco “el” defensor de Cipolletti con algunos acompañantes a su lado. Y no sólo condujo la defensa, sino que fue el segundo goleador albinegro en el Torneo Argentino A. La frente alta en la cancha, el perfil bajo afuera. Cristian Martínez es la persona que no telefonea a sus íntimos amigos –nenes como Milito, Pernía y Leo Franco- para no molestarlos. Nunca pidió el contrapase porque confió en la honestidad de los dirigentes de Cipolletti. Hoy sólo quiere que se lo den para poder ir a “descansar” en otro equipo, y no descarta volver en un futuro no lejano.

Hoy Cristian Martínez entrena y negocia con el grupo gerenciador para que le den el pase, lucha complicada si las hay. “Se pelean entre ellos y yo estoy en el medio, solo quiero que me den el pase y me voy a Junín, calculo que la semana que viene ya me voy”. Los servicios de la ‘Bruja’ son un viejo anhelo de Sarmiento, por lo tanto la Primera B Metropolitana sería su nuevo desafío.

“Con los nuevos dirigentes ya hablé, y les deje claro que no voy a seguir, que mi ciclo ya esta cumplido”. Así Martínez descarta toda esperanza de la gente de Cipo que lo quiere seguir disfrutando, y agrega: “Tengo una espina de probar suerte en otro club, es un desafío personal, yo se que me va a ir bien, pero si me va mal por lo menos me quedo tranquilo porque lo intenté”. Su deseo pasa por cambiar de aire, de caras, de estadio, de categoría y jugar tranquilo: “acá ya viví de todo, y no quiero vivir mas esas cosas”.

LA FORMACION DE UN CAUDILLO

El 6 de marzo de 1994 llegó Martínez a Buenos Aires con la convicción de jugar en un equipo grande. Sus padres no le negaron la posibilidad porque sabían que un adolescente de 16 años que no salía, no tomaba, no fumaba y se la pasaba entrenando, cumplía con las condiciones básicas de un deportista.

San Lorenzo fue el primer club que lo tomó del hombro tras una prueba y arregló para incorporarlo a sus filas, pero un problema con la pensión le negó el sueño. Independiente no tardó en probarlo directamente con los jugadores del club, y en 40 minutos el adolescente recién llegado de San Nicolás convenció nada menos que a ‘Pancho’ Sá, un referente en su puesto.

Américo Pérez, casualmente ex entrenador de Cipolletti, le dijo que iba a tener un largo año de adaptación. Pero Cristian no dudó en pedirle al ‘Profe’ Mércuri (hoy en el cuerpo técnico de Burruchaga) que lo deje hacer el test de cooper para saber por lo menos cómo estaba físicamente. No lo querían dejar porque un chico recién llegado del interior de la provincia no podía estar al nivel de sus compañeros. Pero lo dejaron y con el sorprendente resultado de 3990 se ganó la felicitación del ‘Profe’.

Al segundo partido debutó nada menos que contra Racing. El legendario ‘Pancho’ Sá le preguntó si se animaba a jugar de “8”, lógica fue la respuesta de un pibe que sólo quería jugar. Independiente ganó el clásico con un gol de la ‘Bruja’ en su debut. El destino le tenía preparado un debut similar en Cipolletti.

Sí, el gol lo hizo la ‘Bruja’, porque el apodo no es nuevo. Ni bien Cristian pisó la pensión de Independiente, su amigo Gustavo Carraro lo llamó con el sobrenombre que hoy lo distingue. El ex goleador de Defensa y Justicia se basó en un inoportuno grano que salió en la nariz de Martínez.

Le fue bien de “8” y ‘Pancho’ Sá le guardó un lugar en la delantera del ‘Rojo’. La’ Bruja’ respondió con goles, pero como indica la Ley de Murphy, el día que lo fueron a ver los padres desde San Nicolás jugó mal y fue reemplazado en el entretiempo. Ahí decidió encarar el técnico: “Yo soy marcador central” le recordó. ‘Pancho’ Sá respondió con una sonrisa y Martínez comenzó a cosechar buenas actuaciones y reconocimiento en quinta división, al punto que en poco tiempo ya estaba en el banco de la reserva.

Miguel Brindisi lo hizo entrenar con la primera de Independiente, por ese entonces el mejor equipo del país, campeón del Clausura 1994 y de la Supercopa 1995. La reserva que integraba la ‘Bruja tenía jugadores como Laspada, Aragón, Casano y ‘Panchito’ Guerrero. Luego llegó César Luis Menotti quién también lo convocó a hacer fútbol en varias oportunidades.

Tan bien le iba a Martínez en las inferiores y tanta chapa tenía para llegar a primera, entonces, ¿por qué no llegó? Suele decirse que el tren pasa una sola vez, pero Cristian esta esperando en la estación. Ese Independiente demoledor tenía jugadores como Rotchen, Arzeno, el ‘Avión’ Ramírez, el ‘Luli’ Ríos, Laspada, De Jesús (ex Chicago y Cipo), Bustos… “Así y todo jugué y fui al banco varias veces. Si yo hubiese estado en otro club, hubiese llegado, faltó nada más el momento justo que se le da a los futbolistas”.

Ese momento justo nunca llegó y la ‘Bruja’ quedó libre. Tras seis meses duros en su casa de San Nicolás, donde se le moría el sueño de ser jugador de fútbol después de haber estado tan cerca. Con la frustración de confiar en sus condiciones y no tener la posibilidad de demostrarlas.

Grondona -amigo del presidente de Defensa y Justicia- le consiguió una prueba en el equipo de Varela, y como el fútbol siempre da revancha, le tocó jugar un amistoso contra Independiente. “Me acuerdo que ese día la rompí, y Julio Ricardo Villa se quedó sorprendido”. El técnico de Defensa le preguntó si conocía las instalaciones del club, y claro, ahí jugaba Gustavo Carraro, aquel amigo de las inferiores que le puso ‘Bruja’.

Arregló el sueldo con el presidente y tenía todo listo para jugar en Defensa y Justicia, pero el destino nunca le sonrió a la ‘Bruja’. De pedirle que se desempeñe en varios puestos y darle comodidades para jugar el Nacional B, de un día para el otro nadie lo tenía en los planes. Martínez demostró una vez mas esa mezcla de convicción y timidez, les dijo dio la mano a todos, los felicitó y no se fue sin decirles que no estaba de acuerdo con la decisión y que había otra cosa que le estaban escondiendo.

No tardó en salirle una posibilidad en México, mas precisamente en la filial del Cruz Azul. Le pagaron el pasaje, jugó un mes allá, anduvo bien y arregló económicamente. Pero cuando se estaba instalando en México, de golpe nadie lo quiso. El representante que le consiguió la prueba no arregló su parte económica y la ‘Bruja’ se tuvo que volver a Argentina. La misma desgracia que vivió Severini en Suiza y Urbano en Inglaterra, atribuible a los negocios turbios del fútbol.

“No puedo tener tanta mala suerte” era la frase que repetía una y otra vez Martínez. “Después me llamaron de Cipolletti y ni lo dudé, ni lo dudé” resalta. El debut en Cipolletti fue tan convincente como aquel en las inferiores de Independiente. En enero de 2001 en la cancha de Olimpo, Cipolletti visitó a Villa Mitre. Corner para el albinegro al minuto de juego y Martínez, la primera pelota que tocó, la mandó adentro.

La ‘Bruja’ no dudó en aterrizar en Cipolletti porque seguía entrenando, no tenía club y quería demostrar que podía. “Cuando llegué a Cipolletti, no había equipo para mantener la categoría, había muchos pibes y resignación, pero ni lo dudé” afirma una vez mas.

Cuatro meses pasaron del arribo de la ‘Bruja’, y Cipolletti descendió al Torneo Argentino A, irremediable. Pero Martínez se quedó en Cipolletti porque fue el club que por fin lo trató bien a pesar de todo, porque se enamoró de la ciudad, y porque sintió que podía rendir mejor y quiso continuar en el desafío. “Aparte quise quedarme en Cipolletti para hacerme conocido en el ambiente del fútbol. Gracias a Cipolletti me llamaron de clubes del Nacional B, del Argentino A y de la B Metropolitana, incluso los de Sarmiento de Junín llegaron a mi por referencias de ex compañeros míos en Independiente” reconoce Cristian.

Martínez habla con tranquilidad y seguridad, cuenta que siempre lo llamaban de Aldosivi y Sarmiento, pero les decía que no, porque estaba cómodo en la ciudad y porque los dirigentes le rogaban que se quede. Pero de golpe la ‘Bruja’ agachó la cabeza y se quedó sin palabras. Tras unos segundos, levantó la cabeza y con mucho dolor agregó: “Y también me quedé porque siempre pensé que íbamos a ascender, estaba seguro, incluso estuvimos cerca, pero ya pasaron cinco años y estoy cansado”.

El cansancio que Martínez acusa es anímico, “este año se que no anduve bien, me surgieron lesiones que nunca tenía, el ojo y la rodilla no me dejaban entrenar bien durante la semana”. Pero tras la mala campaña del Apertura, pasaron cosas que lo afectaron, y mucho: “Sentí lo de Diego (Landeiro) y Lorenzo (Frutos), mas que nada lo de Diego, me pareció una salida injusta porque era un referente, porque ama al club y siempre fue atento a nosotros los jugadores y a los dirigentes”. Lo dejó claro, Martínez se cansó mas afuera que adentro de la cancha.

LAS CULPAS DEL PERIODISMO

La balanza del gran defensor albinegro del siglo se inclinó hacia el fin del ciclo con otro factor que también lo cansó: “Me cansé de ir siempre al mismo estadio, ver las mismas caras, llegan críticas de todos lados, a veces injustas, a veces no, pero hubo cosas que a mi me molestaron”. La temporada 2003/04 fue muy polémica en cuanto a la relación del plantel con la prensa, al extremo que decidieron no darle notas a la radio de la ciudad. Los jugadores y el cuerpo técnico aludieron que les faltaban el respeto. Muchas cenizas de aquel incendio perduran en el actual plantel.

“Yo no creo que haya estado mal, les dije que no quería darles mas notas porque decían cosas que no me parecía que se tenían que decir. Siempre di notas, pero cuando dicen cosas que no me gustan, lo digo también. No me molestaba que digan que yo jugué mal, pero cuando les dije que no daba mas notas, ahí me empezaron a liquidar”.

Martínez asegura que él no escucha radio, pero la referencia es lógica a la AM mas escuchada de la ciudad: “La familia de mi señora por ahí escucha y me dice las cosas, a mi no me pone mal, pero se ponen mal ellos y eso sí me duele”. También se cansó de eso y la ''Bruja'' decidió que llegó el tiempo de cambiar de aire.

“HAY JUGADORES QUE NOS TENEMOS QUE IR”

“Yo siempre le digo a todo el mundo, se lo dejo claro, ¡no soy hincha de Cipolletti!, sólo defendí la camiseta lo mejor que pude” declaración tan afirmada como extraña. En cinco años quedó muy claro que Martínez dejó la vida en Cipollletti, sin embargo negó cualquier sentimiento hacia la camiseta. Pero más sorprendente es la sinceridad que siguió a la declaración: “Cipolletti tiene que traer gente para ascender, hay jugadores que ya cumplimos un ciclo y nos tenemos que ir, ojalá que los dirigentes nuevos vean que hay jugadores que cumplieron su ciclo y uno de ellos soy yo”.

No es normal que un jugador diga que se tiene que ir él y sus viejos compañeros por el bien del club, sin embargo la ‘Bruja’ sigue desplegando sinceridad. Sabe que hay gente que quiere que se quede, y otros que se vaya, y él entiende: “También la gente se debe haber cansado de ver siempre a los mismos jugadores, no quiero hacer polémica, pero creo que cada jugador sabe cuando cumplió su ciclo”.

No es hincha de Cipolletti, pero con o sin su presencia, su deseo sigue latente: “Espero que los dirigentes se den cuenta que tienen que traer un equipo para ascender, Cipolletti ya regaló demasiado, y no puede regalar nada mas. Lo digo porque hace cinco años que estoy acá, y puedo asegurar que hay jugadores que cumplimos un ciclo”.

Un dirigente ya trató de convencerlo, le recordó que siempre defendió la camiseta y que es uno de los mejores jugadores, pero la respuesta de la ‘Bruja’ no se hizo esperar: “Al club le estoy muy agradecido porque me dio todo, yo se que puedo seguir jugando pero cuando digo que cumplí un ciclo me refiero a que no quiero ver las mismas caras, el mismo estadio, pelearme siempre con los mismos”. Muchas cosas alejan a Martínez del club y da la sensación que ninguna lo puede hacer cambiar de parecer.

"No se de donde van a sacar la plata, pero tienen que hacer un equipo para ascender”, la ''Bruja'' durante la nota ya pidió tres deseos, y fue el mismo con diferentes palabras. Una vez más cuesta creer que no sea hincha de Cipolletti. Pero esta vez le pasó factura también al gerenciamiento: “Cipolletti nunca armó un equipo para ascender, jugamos una final porque dimos más de lo que realmente podíamos dar”. Incluso para Cristian el equipo que descendió fue en nombres mas fuerte que el que llegó a la final: “Nos perjudicaron demasiado las lesiones y las expulsiones, sumado a los jugadores que no anduvimos en el nivel que nosotros queríamos, pero para mi fue el mejor plantel. En el 2003 llegamos a la final porque el Mingo (Perilli) tenía la base, siempre éramos los mismos y jugábamos de memoria”.

Quedó claro, en el fútbol no siempre el mejor llega a la final ni el peor desciende. El plantel lo conforman los dirigentes y lo pone a punto el cuerpo técnico. El equipo subcampeón volaba en las canchas y el que descendió jugaba sólo un tiempo. Los dirigentes del 2006 fueron los mismos, pero con menos recursos. “Sería bueno que los dirigentes sean sinceros y digan qué es lo que pueden hacer en el Argentino B, Cipolletti ya no puede regalar nada. Y también sería bueno que si viene gente que quiere colaborar y poner plata no los corran, que los acepten” insiste la ‘Bruja’.

EL TRISTISIMO 16 DE ABRIL

Martínez dejó bien en claro que no es hincha de Cipolletti, cualquiera que fue a Córdoba lo señala como el único jugador agradecido, que se acercó a la hinchada y le entregó toda su indumentaria. “Yo he visto jugadores que son hinchas que sufrieron mucho mas que yo, incluso mas que los hinchas que fueron a Córdoba”, la ‘Bruja’ entendió que el dolor de algunos jugadores era demasiado y por eso no respondieron al pedido de la gente.

“Yo los entendí porque conviví con ellos, sabía que estaban muy dolidos por el descenso, pero yo me acerqué para representar a la mayoría de los jugadores, que sí son hinchas” explica Cristian, quien además sabía que era su último partido y quiso agradecer a la gente que apoyó al plantel hasta el final. Pero la ‘Bruja’ aclara: “Lo que hice con la gente no fue para vender humo ni para quedar bien, me salio en el momento. Yo lo sufrí mucho, bajé dos kilos y medio esa semana previa a la revancha, no comía, no dormía. Fue jodido pelear el descenso mas que nada porque nosotros veníamos haciendo buenas campañas, y de golpe descender es muy duro”.

La voz y la mirada de Martínez son penosas, tal vez porque la bronca de los motivos que llevaron a Cipolletti al fracaso: “Hubo otras cosas en el medio, como lo económico, el atraso en los pagos…” y la ‘Bruja se repone y con resignación vuelve al punto: “Pero bueno, yo me acerqué porque era mi último partido, por los chicos que no se acercaron porque no podían, no porque no quisieran, fue entendible que la gente se enoje. Espero que la gente comprenda que esos chicos lo sufrieron mas que nosotros, incluso mas que los hinchas”. Martínez los representó frente al alambrado lleno de lágrimas: “Me pareció lo correcto como referente y capitán del equipo”.

Le hubiese gustado irse dejando a Cipolletti en el Argentino A, pero igual había decidido dejar el club al final de la temporada: “Si quedábamos en el Argentino A había pensado irme a Independiente de Neuquén, pero descendimos y quiero buscar otro lado, arreglé todo con Sarmiento de Junín pero sigo escuchando ofertas, hasta que no firme no aseguro nada”.

“A PALACIO YO LO HICE FAMOSO, SI NO LO PUDE AGARRAR…”

Mientras la selección Argentina de Bielsa cumplía su breve participación en el Mundial de Corea y Japón, Rodrigo Palacio jugaba la promoción del Torneo Argentino A contra Cipolletti. Martínez lo recuerda con una broma: “A Palacio yo lo hice famoso yo, si no lo pude agarrar nunca”. Hablando en serio, reconoce que en Bahía Blanca fue la figura y se alegra por el crecimiento de su nivel futbolístico.

En navidad de 2005, en algún bar de Tres Arroyos, Rodrigo Palacio y Cristian Martínez se volvieron a encontrar. Rodrigo lo miraba como diciendo: “De algún lado te conozco”, Cristian, por supuesto, lo reconoció de inmediato. La ciudad bonaerense aloja a familiares de la ‘Bruja’ y tras su paso por Huracán, a muchos amigos de la ‘Joya’.

Palacio y Martínez se miraron pero no se saludaron. Al delantero multicampeón de Boca Juniors los saludaba demasiada gente, le pedían fotos, y una vez más por timidez, vergüenza, respeto, o lo que fuere, la ‘Bruja’ no lo quiso ir a saludar. Palacio se quedó con la duda, ¿dónde había visto antes esa cara? Martínez no se la quitó: “Yo no soy cholulo, y no lo quise molestar”.

Cuatro años después de la promoción Cipolletti - Bella Vista, Rodrigo Palacio esta en Alemania jugando un mundial junto a las máximas estrellas futbolísticas del planeta.

UN PACTO PARA JUGAR

En todas las divisiones inferiores de los cientos de clubes que hay en el país, se forman grupos de amigos y compinches. En la sexta división de Independiente de Avellaneda, la ‘Bruja’ era compañero inseparable de Mariano Pernía y Leonardo Franco. Los tres estaban todo el día juntos, tenían un mismo sueño y lo unificaron: “Siempre decíamos que los tres íbamos a estar contentos con que llegue uno solo a triunfar en primera” cuenta el único de los tres que no fue a Alemania a jugar el mundial.

Martínez sabe que el destino no se puede quebrar de ninguna forma y no se lamenta, ni se imagina si posiblemente él hubiese llegado a un mundial. No se le pasa por la cabeza ninguna locura cuando ve a sus ex amigos inseparables jugar el mundial: “Así es el fútbol, muchos eligen vivir como abogados o ingenieros y tienen la misma suerte. Yo cada vez que veo por televisión jugar a Pernía o a Franco me sale una mueca de emoción y una sonrisa” sostiene la ‘Bruja’, y se le nota en la cara que lo dice de corazón. No sólo se alegra, sino que apuesta por sus amigos, desea que Leo Franco le arrebate el puesto al ‘Pato’ Abbondanzieri.

Leo Franco es de la misma ciudad que Martinez, y cuenta que allí en San Nicolás el actual arquero del Atlético Madrid se entrenaba mucho para llegar algún día al lugar donde está hoy. La última vez que se vieron en Buenos Aires, la ‘Bruja’ se alojó en la casa de Leo por invitación del propio arquero. Sin embargo cuando ambos coinciden en San Nicolás, Martínez se priva de ir a visitarlo por la misma premisa de siempre, no molestar. Aunque tiene la seguridad que Franco lo recibiría con los brazos abiertos.

También hizo gran amistad con el ‘Cuchu’ Cambiasso, Gabriel Milito, los hermanos Montenegro y Cristian Díaz. El ‘Gaby’ Milito también lo alojó en su imponente casa: “Tiene un cuarto con el hermano (Diego Milito) donde tienen camisetas de todo el mundo, es impresionante” recuerda la ‘Bruja’. Y en esa danza de recuerdos menciona a la familia Montenegro, y comenta cuando fue al casamiento de Ariel, el hermano del ‘Rolfi’. Y hablando de amistades resalta a Cristian Díaz: “Él venía a dormir a casa, yo iba a dormir a la de él, sin embargo cuando yo iba a jugar contra Villa Mitre, él estaba en Olimpo y no fui a visitarlo. Ni siquiera busqué el teléfono para llamarlo. Con todo el mundo me pasa eso, a mi me jode molestarlos, soy así hasta con mis familiares”.

En enero de 2001 llegó a Cipolletti sin conocer a nadie, pero no tardó en hacerse compinche de Eduardo Morfú, el arquero de ese entonces. Luego integró un gran círculo de amistad con Landeiro, el ’Ruso’ Homann y Aníbal Iachetti: “Ellos me aconsejaron, me enseñaron cosas, y yo lo valoro mucho”.

“EL RUSO SE APURÓ”

Cipo Pasión: Vos decís que hay jugadores que cumplieron su ciclo, y que sos amigo del ‘Ruso’. ¿Qué pensás de la posible vuelta de Homann como jugador de Cipolletti?.

Cristian Martínez: El ‘Ruso’ siempre fue jugador, para mi se apuró cuando decidió ser técnico. Porque ya se sabía que cuando dejaba de jugar iban a pasar dos o tres años e iba a ser el técnico. Porque es un referente, porque la gente lo quiere, y es un hijo pródigo del club. Por eso para mi se apuró, tenía que seguir jugando, por cómo entrena y por la forma en que se cuida. Hoy tiene 37 años y si quiere entrena un mes y se pone bien físicamente porque está para jugar todavía. Igual que ‘Lucho’ (Iachetti), lo ves correr por el parque y parece un pibe de 17 años. Yo a él le digo que si quiere puede volver a jugar. Muchos clubes del Argentino B buscan experiencia y ellos la tienen.

De cualquier manera, Cristian está sorprendido ante la posible vuelta del ‘Ruso’. Cuando se lo contaron no lo creyó y le tuvieron que mostrar el diario. Pero confía en que Homann tiene categoría para seguir jugando: “Además se necesita siempre alguien que hable con los árbitros y que ordene adentro de la cancha. A veces nos decía que no ataquemos más porque lo perdíamos, y era así. En la final en Córdoba nos hizo mucha falta” asegura la ‘Bruja’. Cipolletti había ganado 3 a 1 en La Visera, y perdió 3 a 0 en Nueva Italia, el ‘Ruso’ lo vio desde la popular porque había sumado cinco amarillas.

Martínez cree que Homann tiene pasta para seguir, pero aclara: “Igual, hasta que no lo vea jugando no lo voy creer”.

EL “2” GOLEADOR

Hacía un minuto había debutado, todavía no había tocado la pelota, hubo corner para Cipolletti en el Estadio Roberto Natalio Carminatti, fue a cabecear y la mandó adentro. Contra Villa Mitre en el Nacional B 2000/01 empezó una racha continuada de goles de la ‘Bruja’. Sin duda, el destacado fue el que le hizo de chilena a Independiente de Mendoza.

Pero Carlos Monsalve, el corresponsal de TN que filma los partidos, se preocupó por la trayectoria de la pelota y en su filmación (la única de ese partido) no se vio la pirueta de la ‘Bruja’. No solo privó de ver el gol a toda la familia que en la provincia de Buenos esperó la transmisión de TN Deportivo, sino que el defensor de Cipolletti hubiese tenido un lugar de honor en los 7 magníficos de cada jornada de fútbol argentino.

“Fue un corner que tiró Marianito (Figueroa), la bajó el ‘Mono’ (Flores) y yo le pegué de chilena, hermoso gol, el más lindo de mi vida” comenta la ‘Bruja’ después de tomar con humor la anécdota del camarógrafo que no lo dejó inmortalizar su obra maestra.

INEXPUGNABLE DESDE LOS DOCE PASOS

Cristian Martínez pateó once penales en sus cinco años albinegros, no erró ninguno. Ni siquiera los de las definiciones. Solo en un par los arqueros estuvieron cerca de sacarle el invicto, pero la mayoría de las veces se tiraron para el otro lado. Le da vergüenza, pero admite que no es cuestión de suerte sino de estrategia.

“No elijo el lugar, es muy difícil que el arquero se quede parado. Por ahí elijo el lugar pero lo cambio sobre la marcha. Y si el arquero se queda parado se la tirás al otro lado y es muy difícil que reaccione. Yo simplemente corro, me freno y veo para donde se mueve el arquero, cuando se mueve para un lado es difícil que llegue al otro” así de fácil explica su técnica la ‘Bruja’. Como si fuese tan fácil en una fracción de segundos, frenar, ver al arquero elegir el palo y pegarle bien a la pelota.

“El único que estuvo cerca de atajármelo fue el arquero de Alianza, cuando jugamos un amistoso a principio de año. Porque en Alianza estaba Bruno Weisser y le dijo al arquero que se quede parado. Pero si el arquero se queda parado se la tirás a una punta y es imposible que llegue” asegura la ‘Bruja’, “Los arqueros se mueven siempre, el único que no se movía era Goycochea que encima tenía una fuerza tremenda en las piernas para llegar a las puntas, por eso atajó tantos penales. Pero con sólo ver los penales es fácil darse cuenta de que el arquero se mueve siempre” agrega y no quedan dudas, no erró nunca un penal porque es un estudioso de la situación.

Las últimas dos veces que no pateó un penal fueron en enero de 2002 y en marzo de 2005. La primera se la dejó al ‘Gran Capitán’, Cipolletti perdía 1 a 0 contra Aldosivi y Homann tenía el empate en sus pies. Pero al ‘Ruso’ se lo atajaron y Cipo terminó perdiendo 2 a 0. La segunda vez se la dejó al ‘Toto’ Méndez que había sido papá y se lo quería dedicar a su hija. Cipolletti perdía 1 a 0 contra Rosario Puerto Belgrano, el ‘Toto’ lo erró y Cipo perdió 2 a 1 aquel partido, que por cierto no era muy importante como para asegurar el penal.

Al escuchar el relato de Martínez sobre su forma de patear los penales, surge la comparación con el ‘Burrito’ Ortega, y la ‘Bruja’ lo reconoce como su referente para definir. También Maradona comenta su técnica de una forma similar cuando le preguntan. Sólo a la hora de patear un penal, son comparables Ortega y Maradona con Martínez, pero el ‘Burrito’ y el ‘Diez’ erraron penales, la ‘Bruja no.

Su primer penal lo pateó en el partido de ida de la promoción contra Bella Vista. En la semana los pateaba despacio al lado para el que no se movía el arquero, y ‘Mingo’ Perilli le susurró que en un partido oficial no se iba a animar a patearlo así. Pero el fin de semana la ‘Bruja’ le tapó la boca y comenzó su racha inagotable: “No se como voy a reaccionar el día que me atajen un penal, no se si me caeré anímicamente del partido o no” duda la ‘Bruja’, ojalá muchos ejecutadores de penales pudiesen tener la misma duda. Por lo pronto Martínez le dice a sus compañeros que cuando hay un penal festejen, porque él los mete seguro.

SUS COMPAÑEROS DE DEFENSA

CP: Cipolletti salió subcampeón cuando a vos te pusieron al lado a Diego Bissio y Pablo Piro, fue la defensa más sólida que integraste. ¿Nunca exigiste que contraten más defensores que te acompañen?

CM: No, no pasa por los defensores. Ese equipo jugaba de memoria, jugaban siempre los mismos y no se lesionaba ninguno, no creo que pase exclusivamente por la defensa. Yo se que no soy de pegar, no voy a pegar una piña en un corner, como tal vez lo hacían Bissio o Piro en el equipo subcampeón, soy más de salir jugando y tratar bien la pelota. Me equivoqué mucho y nos han metido goles. Fueron importantes Bissio y Piro que se mataban en cada pelota, pero la clave de ese equipo era la continuidad y la experiencia.

Salvo en aquel subcampeonato, la ‘Bruja’ siempre fue el capataz de la defensa porque estuvo rodeado de chicos de inferiores que debían aprender del “2” para ganarse su camiseta algún día. Aquí su evaluación a compañeros y ex compañeros de defensa:

César Medina: Es un chico que tiene mucho par aprender, pero te garantiza que siempre deja todo en la cancha.

Jorge Cid: Sabe mucho con la pelota, pero tiene tranquilizarse porque por ahí pierde una pelota y se desespera, pero es buen jugador.

Diego Bissio: Al principio la gente no lo quería y al final terminaron pidiéndolo. Es muy profesional, entrena, se cuida, no falta nunca, siempre es positivo, y eso a la larga hace que los hinchas lo tengan bien.

José Rickemberg: Jugaba con la experiencia, era un jugador muy difícil de pasar.

Sergio Ciattaglia: Tenía experiencia y hablaba mucho. Si te tenía que putear te puteaba. Me acuerdo contra Gimnasia de Mendoza dudamos en una pelota y me dijo de todo. Esas cosas por ahí sirven mucho, y tal vez fue lo que faltó este año.

Mauricio del Cero: Hablaba mucho, nos hubiese venido bien que juegue más este año porque en los entrenamientos ordenaba mucho, que es lo que por ahí me falta a mi. No soy de hablar mucho y lo tengo que corregir.

Raúl Ruiz: Muy buen arquero igual que el ‘Willy’. El ‘Oreja’ por ahí tiene más confianza, el ‘Willy’ es un buen arquero pero para mi tiene que hablar un poco mas. Si hablara un poco más sería completo, porque tienen un físico privilegiado, se entrena y se cuida mucho. El ‘Oreja’ le sacó el puesto porque es mas caradura, tiene mas actitud, para mi fue de lo mejor este torneo.

Daniel Molina: Buen jugador, pero no hablaba ni con la señora. Creo que podría haber dado más, porque manejaba muy bien los tiempos, muy ágil, pero era mas callado que yo. En un poco mas de tiempo se hubiese destacado, lo perjudicaron las lesiones.

LA POLEMICA LESION DE ESTE AÑO

En la segunda fecha del Clausura 2006, Martínez cayó en el primer tiempo desplomado tras buscar un cabezazo en el área de La Plata F.C. Siguió jugando todo el partido pero en la semana le diagnosticaron varias fisuras en la cara y no pudo jugar por cuatro fechas. Algunos decían que no quería jugar por el mal momento de Cipolletti, él asegura que quería jugar y habló con Perilli para hacerlo, pero el médico le dijo que con cualquier toque se podía fracturar.

“Influyó mi familia y mi señora, ellos son los que me tenían que bancar después si me fracturaba. Antes de viajar a jugar contra Douglas hice fútbol y no me sentía cómodo, tenía miedo y se lo dije al ‘Mingo’, que no quería ir para correr el riesgo de jugar diez minutos y tener que salir” explica la ‘Bruja’ que llevaba 20 días de los 30 que tenía como mínimo de recuperación.

“Ese partido contra Douglas lo escuché por la radio, el ‘Pipa’ jugó descompuesto y Lalo Brodi dijo que hay jugadores que por más lesión que tengan firman un contrato y juegan. Yo se que eso fue para mi, en esa semana tenía ganas de ir a buscarlo porque no voy a entender nunca que digan una cosa así de mi. Creo que la gente no me puede reprochar nada. Siempre di la cara, di todo por el club, no me expulsaron nunca, he rendido, nunca falté a entrenar, siempre jugué y cuando no lo hice fue por lesiones graves”.

También algún gerenciador dudó de la lesión de Martínez, y él le responde de forma contundente y sin generar polémica: “Por eso nos fuimos al descenso, por cuestiones dirigenciales, y también del equipo. Yo lo único que se, es que me puedo acostar tranquilo, duermo tranquilo, y me levanto tranquilo”.

SU RELACION CON LA GENTE

La ‘Bruja’ a pesar de sus cinco años y su dedicación al club y al puesto en la cancha en el que defendió a morir la camiseta de Cipolletti, no es ídolo consagrado en la gente, pero igual es muy respetado: “Yo creo que me gané el cariño de la gente en cada partido porque he entregado todo, y me lo demuestran” agradece.

Pero hay cosas que le molestaron mucho, como referente del equipo no toleró los insultos de la gente a sus compañeros, y tal vez eso lo distanció del amor popular de la hinchada de Cipolletti. Sin pelos en la lengua, la ‘Bruja’ critica a los que cuestionan el juego de Germán Alecha.

“Germán (Alecha) fue el goleador del Argentino A, nunca entendí por qué la gente no lo quiere. Un pibe que es el hincha número, porque ama a Cipolletti. Por él me ha molestado muchas veces la actitud de la gente. No puedo creer que lo insulten y no lo quieran. Encima debutó con 17 años, hizo once el primer año que jugó y ya tiene 28”, la ‘Bruja al precisar tantos datos biográficos de la campaña de Alecha, demuestra que no lo hace sólo por compañerismo, sino también por admiración al goleador albinegro del siglo XXI.

ULTIMO RECURSO

Para Martínez el último recurso no es derribar al delantero rival cuando se dirige hacia el arco y es imposible sacarle la pelota. En el último torneo, tras siete derrotas consecutivas Cipolletti por fin ganaba, era un contundente 3 a 1 a Villa Mitre en La Visera.

Cuando un delantero bahiense quedó mano a mano con Raúl Ruiz y se disponía a definir, Martínez le gritó: "¡Lamuedra!". La pelota se fue muy lejos del arco defendido por el ''Oreja''.

En las bromas internas del plantel, el kinesiólogo del cuerpo técnico es mufa. La ''Bruja'' no recuerda precisamente cuando lo utilizó, pero con una sonrisa cómplice reconoce que lo hizo muchas veces. Una fue en la desesperación de ir ganando 3 a 0, y que el rival tenga la posibilidad e ponerse 3 a 2. Cómo venía anímicamente Cipolletti, seguramente terminaría en empate para el equipo que finalmente ascendió al Nacional B.

Las siete derrotas consecutivas anteriores al clásico entre Cipo y la Villa marcaron la peor racha de la historia de Cipolletti. Cualquier cosa valía para ganar un partido, "¡Lamuedra!" fue la solución de Martínez.

Cristian Martínez es la persona que llegó a Cipolletti como un desconocido y se transformó en patrón de la defensa. El mismo defensor que nunca vio una roja y hasta hizo compañerismo con delanteros rivales, pero defiende a muerte a sus compañeros incluso mas que a si mismo. Es la ‘Bruja’ que supera la frontera de la sencillez y la humildad, hacia la desubicación por no llamar ni visitar a sus ahora famosos y adinerados amigos de la adolescencia. Es la persona que dedicó dos horas de su tiempo, y recibió en su propio departamento a cipopasion.com.ar, como si se tratase de uno de los medios más importantes de la ciudad. Por todo esto, es creíble cuando asegura sobre el final de la nota: “Sólo me voy para descansar un poco mi imagen, se que voy a volver porque quiero ascender con Cipolletti”.

viernes, 2 de junio de 2006

Se levanta el telón, es la hora de los pibes

Leandro Dómini, Mariano Figueroa y Julio Ibáñez no creyeron que iban a jugar en el Argentino A 2005/06, y terminaron siendo los responsables de apagar el incendio que otros habían generado. Los tres se quieren quedar a jugar el Torneo Argentino B y mueren por ascender con Cipolletti, pero sus ganas son vulnerables ante una oferta del Argentino A u otra demasiado tentadora del Argentino B.

Los pibes hablaron con Cipo Pasión, contaron sus experiencias en divisiones inferiores, opinaron sobre su suerte en la temporada pasada y analizaron su futuro de cara a la próxima. Conocelos, son la única esperanza del club.

A su derecha Mariano Figueroa, el chino (21 años)

Siempre jugó de “8”. Cuando tenía once años ingresó a la décima división del Club Cipolletti. Integró la súper categoría ’85 que ganó todo lo que disputó. En el año ’98 jugó el mundialito junto a Germán Alecha, Marcos Carrasco y Bruno Weisser. Desde la sexta división saltó a tercera, y seis meses después debutó en la primera local en el año 2002. Fue convocado a la pretemporada de invierno de ese mismo año y debutó en el Torneo Argentino A en la novena fecha del Apertura 2002.

Cipolletti le ganó 2a 1 a Aldosivi en una tarde de sol en La Visera con goles de Ancatén y Javier Muñoz, y se aseguró la clasificación a los cuartos de final. Desde ese partido Mariano Figueroa fue una carta en el banco de suplentes que Perilli jugó en cada mano. El técnico de Cipolletti confiaba en la juventud y en la velocidad del ‘Chino’ para desequilibrar al rival en los últimos minutos de los partidos. Hasta que en el Apertura 2003 se desgarró y tuvo que volver a remarla desde al liga local.

Tras estar seis meses alejado de la competencia, en el 2004 y 2005 volvió a jugar en la Liga Confluencia, pero en el Argentino A poco y nada. “Después de estar medio año parado, volví y tenía a ‘Coquito’ (Landeiro) y Amaya en la misma posición que yo, y eso me partió al medio” se resigna Figueroa. En el Clausura 2006 salió a la cancha con el acecho fantasma del descenso, y por lesiones de sus compañeros hasta tuvo que jugar de stopper por derecha.

Perilli sabe que en línea de cuatro defensores Mariano reúne las condiciones para jugar de lateral derecho, pero el esquema de ‘Mingo’ rara vez se adapta a esa estrategia. Incluso Jorge Julio lo hacía jugar para los suplentes de lateral derecho con línea de cuatro, y por su buen rendimiento lo hizo jugar de “8”. El ‘Turco’ ignoraba que ese era el verdadero puesto de Figueroa.

A su izquierda Leandro Dómini, el mojarra (22 años)

Ingresó a la novena división jugando de enganche, y hasta la sexta división fue una de las figuras y goleador del equipo. En la sexta categoría salió campeón. Pintaba muy bien hasta que en quinta división se peleó con Claudio Sícolo. Tuvo dos años jugando poco y nada, dedicándose al fútbol como un hobby y sin el objetivo de consagrarse en el deporte.

No tenía buena relación con el técnico, cursaba los dos últimos años de la secundaria, estaba de novio y promovían a jugadores más chicos que él. Muchas cosas se juntaban y Leandro suponía que su travesía futbolística llegaba a su fin. Cuando el cuerpo técnico hizo una lista con los jugadores que serían tenidos en cuenta, su nombre no estaba. Pero el ‘Moja’ pidió seguir entrenando con los más chicos para mantener el hobby.

Empezó a jugar en tercera división. Contra la voluntad del jugador, Claudio Sícolo lo puso de carrilero por izquierda. Dómini odiaba jugar en ese puesto pero volvió a ser figura y a meter goles en casi todos los partidos. Esa tercera división salió campeona de punta a punta, pero Leandro discutía con el técnico para volver a su posición natural en la cancha. Igual reconoce que volaba por izquierda, estaba muy rápido y Sícolo no lo quería desaprovechar. Su desempeño como carrilero finalmente lo llevaría a debutar profesionalmente, contra su propio pronóstico.

A fines del año 2002 empezó a jugar seguido en la primera local, siempre de volante izquierdo. Al igual que Mariano Figueroa ganó cuatro campeonatos en primera división. Perilli lo llevó a la pretemporada en Necochea en el 2003, para sorpresa del propio jugador que por esos días apenas compartía algunos entrenamientos con la primera profesional.

“Yo siempre soñé con jugar un partido de local, jugar en La Visera es lo más lindo que hay, con eso me bastaba para retirarme” señala Domini, que hasta la última temporada pensaba que nunca iba a jugar. En las prácticas jugaba para los suplentes de carrilero, pero cuando Ancatén era suspendido o se lesionaba, Perilli siempre encontraba una variante táctica que excluía a ‘Mojarra’ de la alineación profesional.

En marzo de 2005 Jorge Julio lo puso de titular en las prácticas previas al partido contra Rosario Puerto Belgrano en La Visera. Una hora antes del encuentro Domini no sabía si su sueño se iba a hacer realidad, porque el técnico nunca le confirmó que finalmente iba a jugar. En el vestuario cada jugador agarró su remera y sobraron la “11” y la “15”. Un referente del plantel se acercó al ‘Mojarra’ y le susurró al oído “agarrá la 11, boludo”. Sueño cumplido.

En el Apertura 2005 jugó contra Villa Mitre en Bahía Blanca porque Ancatén y Landeiro estaban lesionados. Dómini fue la figura de Cipolletti, la rompió. Cuando muchos suponían que le había sacado el puesto a Ancatén, Homann decidió respetarle la titularidad al neuquino.

Pero una semana después Ancatén fue separado del plantel tras reincidir en un escándalo en KPLA y Dómini se adueñó de la “11”. En el Clausura 2006 jugó todos los partidos, pero sumó cinco amarillas y faltó al definitivo contra General Paz Juniors. Los primeros siete encuentros fue titular, y marcó su primer gol contra Douglas Haig en Pergamino. Luego alternó la titularidad con Julio Ibáñez.

Frente a usted Julio Ibáñez, el guante (19 años)

Hizo todas las inferiores en San Martín. Salió campeón en sexta división, pasó a la quinta y de ahí saltó a primera. Cuando tenía 13 años fue a River, pero no se ambientó a vivir en Buenos Aires y volvió a San Martín. A los 16 años de edad superó nuevamente todas las pruebas de River y quedó en la filial.

Jugó un año en Renato Cesarini, volvió a Cipolletti en el 2005 y se incorporó al albinegro. Comenzó alternando la titularidad de la primera local con Manuel Gutiérrez y terminó jugando con la “10” en el tricampeonato del Apertura 2005.

Casi sin descanso, fue convocado por Henry Homann para hacer su primera pretemporada en Villa El Chocón. No se imaginó que iba a jugar en la primera profesional, hasta que en el Clausura 2006 el ‘Ruso’ lo llevó al banco contra Brown de Madryn. Ese día jugaron Pirotta, Masini y Figueroa por primera vez en la temporada, estaban dadas las condiciones para el debut del ‘Guante’ pero quedó en el banco.

La desilusión de no debutar en primera no lo hizo perder las esperanzas y siguió preparándose para que llegue el día. Un mes después, ya con Perilli como técnico, jugó directamente como titular contra Villa Mitre en La Visera. Fue la primera victoria de Cipolletti en el torneo. Ibáñez jugó de carrilero por izquierda, pero Domini asegura: “No me molestó salir, porque Julito se merecía jugar. Para nosotros es lo mismo que juegue él o yo”.

El ‘Guante’ la rompió contra la ‘Villa’. Fue el mejor del mediocampo de Cipo y se ganó la titularidad para el resto de los partidos. Por momentos alternó de doble cinco, pero en Pergamino y en Córdoba jugó en su puesto natural de enganche. “A mi me gusta jugar de enganche, pero estoy a disposición del técnico para hacer el trabajo que él me indique” señala Julio.

Si bien alguna vez soñó con jugar en Cipolletti, al contrario que Domini y Figueroa su objetivo fue llegar a jugar profesionalmente en Buenos Aires. Por ciertas circunstancias no se le dio, y ahora le aporta su técnica, habilidad y garra al Club Cipolletti.

¿Cómo se llama la obra? 2006, Odisea en el Torneo Argentino (versión blanco y negro)

A los jugadores de la liga local les dijeron que iban a plantear su situación cuando terminen de jugar el Oficial 2006 de la Liga Confluencia. Ellos sueñan con ascender, pero no saben como se va a armar el plantel. “Hay que ver si nos armamos para ascender o para mantener la categoría. No es tan fácil, en el Argentino B hay muchos equipos grandes que se arman muy bien. El año pasado supuestamente Cipolletti estaba bien y al final descendimos. El Argentino B esta lleno de clubes importantes, uno quiere ascender pero hay que ir paso a paso” señala un cauto Leandro Dómini, y agrega: “Igual somos Cipolletti y tenemos que pensar desde arriba, no podemos decir que tenemos que salvarnos del descenso”.

“Las ganas de ascender están, pero hay que ver la realidad con la que nos encontramos” completa Mariano Figueroa. La nueva subcomisión de fútbol ya les garantizó un cierto apoyo, van a hablar por separado con los referentes de la primera local una vez que terminen de competir en la Liga Confluencia.

Ante la incertidumbre de no saber qué les van a ofrecer, los tres emigrarían ante una oferta del Argentino A, y estudiarían una del Argentino B. En el Club Cipolletti jamás les dijeron siquiera que vayan a negociar un sueldo. A veces les tiraban "algo" a fin de mes. En líneas generales se cansaron de ser el último orejón del tarro aunque, como el caso de Figueroa, tengan muchos partidos en primera.

La posibilidad concreta de una oferta del Argentino B no los seduce demasiado, pero la analizarían. “Yo me iría a otro lado sólo para crecer profesionalmente, porque soy hincha del club y quiero jugar en el club” señala Dómini, y Figueroa completa: “Es que por ahí te vas a un equipo que te pagan mas, pero se enteran en esa ciudad nada más si andas bien, en cambio en Cipolletti andas bien y se enteran en todos lados”. Y Dómini insiste: “Los otros equipos no dejan de ser clubes grandes, pero para crecer es mejor otra categoría”.

Figueroa y Domini se recibieron de profesores de educación física, viven de su trabajo y aseguran que hay vida después del fútbol. Julio Ibáñez termina los estudios secundarios con las dificultades obvias de cualquier futbolista. Los tres viven con sus padres y están dispuestos a dejarlo todo por jugar la próxima temporada en el Argentino A. Si es en el “B”, les molestaría tener que dejar la comodidad de la ciudad de Cipolletti.

La categoría de una potencial oferta le gana la pulseada a sus trabajos, tal vez porque están en edad de independizarse. Entre gestos de cansancio Figueroa advierte: “Antes era distinto porque poníamos en la balanza que jugábamos en el Argentino A, pero ahora Cipolletti no está en una categoría superior al resto de los clubes de la región. Sabemos que los otros equipos están pagando mejores sueldos que Cipolletti, yo en diciembre tuve una oferta de Roca que era excelente en lo económico y me quise ir, pero me dijeron que me quede porque iba a jugar. Eso va a correr también cuando negociemos, porque encima los otros clubes te garantizan que jugás”.

Los pibes son concientes que no por mucho tiempo van a seguir rechazando trabajos para poder ir a entrenar, o llegar al extremo de renunciar en un empleo para ir a una pretemporada, como ya les ha sucedido. Gratis es muy difícil que vuelvan a jugar, por tanto la reunión que tenga la subcomisión con los pibes será fundamental para definir el proyecto de Cipolletti en el Argentino B.

Opinión: por Sebastián Sánchez
Dime qué tenemos y te diré qué comprar

Si algo tuvieron en común las dirigencias albinegras de los últimos 20 años, fue en general la obsesión por incorporar jugadores de Buenos Aires, Córdoba, y hasta trajeron un “9” de Paraguay. Los que se quedaron en la zona y se ganaron un lugar en el corazón de la gente con suerte pueden ser contados con los dedos de una mano. Las aves de paso fueron muchas, demasiadas.

Siempre hablando en líneas generales, ante la presión por los resultados en los torneos cortos los pibes sufrieron un injusto desinterés por las sucesivas dirigencias y/o cuerpos técnicos. En menos de diez años Cipolletti bajó del Nacional B al Argentino B. Los equipos que en cambio miraron para adentro como la CAI y Desamparados, y apostaron a su gente tuvieron su éxito a largo plazo.

En Cipolletti Alecha jugó porque no llegó el transfer del ‘Cota’ Alvarez, a pesar de ser el goleador histórico del Argentino A siempre le buscaron un reemplazante. Medina y los arqueros jugaron tras la decisión dirigencial no renovarle el contrato a Bissio y Ciattaglia, y tampoco encontrarles reemplazantes. Cid jugó cuando se retiró Rickemberg y se fue Luján. Dómini cuando expulsaron a Ancatén, y siguen las firmas. ‘Mojarra’ reconoce: “Las circunstancias en las que nos toca jugar a los pibes son feas, pero nosotros no tenemos muchas chances y las aprovechamos al máximo”.

La experiencia y la juventud del plantel debe ser equilibrada. En plena preparación para el Torneo Argentino B 2006/07, entre presupuestos y cálculos los dirigentes de Cipolletti deben formularse una pregunta: ¿Si siempre vinieron jugadores de afuera, por qué siempre terminaron jugando los pibes?