domingo, 10 de julio de 2005

"Y pensar que mi viejo organizó el viaje"

  • Habla Damián Hevia, hijo de uno de los dos fallecidos en el accidente del colectivo que volvía de San Juan con simpatizantes albinegros.
  • En el momento del accidente, Damián tenía 12 años. Hoy recuerda aquel trágico día con mucha emoción.
Madrugada del lunes 10 de julio de 1995; cientos de hinchas del Club Atlético Cipolletti emprenden, con amargura, la vuelta a sus hogares desde San Juan después de que se perdió la final de aquel torneo del interior. En segundos, esa amargura se transformó en llanto, dolor, angustia y en la más lamentable de las pérdidas.

Un colectivo contratado por hinchas del albinegro embistió de atrás a un camión -todavía las preguntas apuntan a si el micro venía demasiado rápido o el camión estaba parado- a unos 140 kilómetros de San Luis. Producto de ese choque, perdieron la vida Roberto Ángel Hevia y Marcelo Fabián Salinas. Además, cinco simpatizantes sufrieron graves heridas. Entre ellos estaba Damián Maximiliano Hevia, quien tenía sólo doce años y viajaba sentado al lado de su papá.

"Estuve ocho meses sin caminar y eso que los médicos habían dicho que la mano venía para un año y medio", relató, alzando la voz, el joven que hoy ya pisa los 23 años.

Sobre el interés que siempre despertó el equipo de la ciudad en su familia, Damián destacó que "nosotros normalmente viajábamos en auto a todos lados, pero esa vez, como era la final, mi papá organizó el viaje".

"Él contrató el colectivo, realizó los trámites del seguro y en su Kiosco (que estaba en una tradicional esquina de esta localidad) vendió todos los pasajes. Los últimos días pasó un montón de gente que quería ir a San Juan y ya no había lugar", acotó, con orgullo, sobre la pasión de Roberto.

Una característica en la vida de Damián es que, a pesar del accidente, su amor por la camiseta no varió sino que se profundizó más. "Lo sigo de visitante cada vez que puedo; con mi hermano más grande (Facundo, quien también venía en el fatídico micro) a veces armamos combis", enfatizó emocionado.

La tragedia

"Veníamos durmiendo. Con el golpe caí en shock y cuando me desperté, estaba adentro del micro con asientos arriba. Me acuerdo que mi tío, con otros chicos, me sacaron por la ventanilla y me pusieron en la rejilla donde llevaban las valijas", recordó.

Al referirse a ese momento, Damián aseguró que "era como que estaba durmiendo conciente".

"Después de eso, nos subieron al maletero de otro colectivo, íbamos con mi viejo y otros chicos heridos. El dolor era terrible, el micro saltaba, mi viejo que estaba al lado mío, estaba para atrás, iba a los gritos. Mi tío y mi padrino venían abajo con nosotros, donde se llevan las valijas", sostuvo. "Vinieron las ambulancias y primero se llevaron a mi papá, después en otra me pusieron a mí", relató con voz entrecortada.

En relación al fallecimiento de Roberto, Damián lo observó a la distancia como una cuestión del destino. "Te da una sensación de bronca porque se murió por un partido de fútbol, pero le podría haber pasado cruzando la esquina. No pienso que por Cipolletti se murió mi papá". A mi viejo lo vivo recordando", concluyó emocionado.

La mamá

Durante toda la charla, Damián hizo hincapié en que su recuperación fue posible gracias a la ardua tarea que tuvo Mónica Escudero, su mamá, acompañándolo y poniéndose al hombro el tratamiento. "En San Luis me enyesaron de la punta de los pies hasta el pecho, y mi vieja consiguió una avioneta para que me traigan a Cipo. Era como mi enfermera", sintetizó.

La charla finaliza y el rostro de Damián es otro. El recuerdo lo muestra fuerte y orgulloso. Parecería que tenía la necesidad de transmitirle a todos los hinchas de Cipo, la pasión que unió profundamente a su padre con el club de sus amores, y que en la actualidad, él continúa profesando.

Un merecido homenaje

Con el nombre de los dos hinchas fallecidos bautizaron a la tribuna popular de la cancha de Cipolletti.

La tribuna popular de la «Visera de Cemento» lleva el nombre de Roberto Hevia y Marcelo Salinas, en homenaje a los dos fallecidos en el trágico accidente ocurrido entre los parajes de La Tranca y Hualtaran, en el límite de San Luis y San Juan.

Debajo de la tribuna, existe una placa con el nombre de los dos simpatizantes. "El día que inauguraron la placa la descubrimos con mi vieja, fue al poco de tiempo del accidente y muy emocionante", recordó Damián con satisfacción.

"En esa época, todavía estaba en silla de ruedas", destacó.

El colectivo

Los restos del micro en el que viajaban los hinchas albinegros, están en la puerta de un taller mecánico ubicado sobre la calle San Martín de la localidad de Fernández Oro.

"Yo iba al colegio a Oro y un día que volvía de gimnasia, lo vi. No entendía nada, sabía que era de ahí, pero nunca pensé que lo iba a ver, me dio un escalofrío que es el día de hoy que no me puedo olvidar esa sensación. Jamás pensé que lo iba a ver después del palo", aseguró con mucha bronca el joven Hevia.
La Mañana Cipolletti