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viernes, 1 de octubre de 2004

Lula, la perra que se ganó un lugar en la historia de Cipo

Ya la reconocen como la mas fiel hincha de Cipolletti. Su incansable afán de seguir la trayectoria de la pelota crió una jauría de anécdotas e historias de cariño. Cómo llegó Lula a convertirse en una insignia de los domingos de fútbol.

En los últimos seis años pasaron muchas cosas en La Visera, tanto jugadores, como técnicos y dirigentes. Campañas muy buenas, regulares, malas y peores. Asistencia de público desde 200 personas un martes a la tarde contra Olimpo, hasta 11 mil albinegros en la final contra Racing de Córdoba. Sólo una cosa tuvieron en común todas las campañas de Cipolletti desde 1999 hasta hoy, simplemente una perra que sigue incansablemente la trayectoria de la pelota durante los 90 minutos de cada partido. Para algún frío simpatizante de Cipolletti que sólo se acerca al estadio cuando el equipo anda bien es “el perro de la platea”. Pero se llama cariñosamente “Lula” para todos los que fueron o son parte del plantel, y para los hinchas incondicionales cuyo estilo de vida se hinca en el albinegro.

Una calurosa tarde de noviembre en Cipolletti, año 1999, el hincha abrió el diario Olé y sonrió ante la inobjetable verdad “El Lobo la tiene fácil”. Esa misma noche Cipolletti recibía a Gimnasia de Entre Ríos. El decaído “Capataz de la Patagonia” que dirigía Jorge García marchaba último cómodo, con muchos jugadores de la primera local, conflictos dirigenciales, y desesperanza del público tras el fracaso del equipo de Frutos, ‘Chiquito’ Benítez y Yorno. En cambio Gimnasia de Entre Ríos era la sorpresa del Nacional B, lideraba la zona interior y se suponía que no tendría demasiados problemas en aprovecharse del joven Cipolletti.

Como era de esperar, el “lobo entrerriano” no tardó en abrir el marcador. Pero poco a poco el joven equipo albinegro inclinó la cancha. El perrito de la platea que seguía incansablemente la trayectoria de la pelota, pasaba la mayor parte de tiempo en la mitad de cancha que atacaba Cipolletti, y eso era un buen indicio. Fabián Bustos empató el partido y el perrito de la platea no aguantó mas, se metió a la cancha y acompañó toda una jugada de los jugadores de Cipolletti. El país entero, por medio de las cámaras de TyC Sports, conoció las habilidades de ese perrito al que los jugadores perseguían en su afán de continuar el partido, pero nadie lo podía atrapar ante el “oleee, oleee” de la hinchada de Cipolletti. Finalmente los pibes de Cipo consiguieron la hazaña de ganarle al puntero, por un gol en el segundo tiempo de Maximiliano Amorone, y sobre todo, por mucha suerte. Gimnasia de Entre Ríos erró goles imposibles abajo del arco. De ahí en más, el perrito fue reconocido con nombre propio, Lula no se perdió ningún partido, ya sea del Nacional B, del Torneo Argentino A, la Liga Confluencia o el Torneo Integración.

La edad de Lula rondaría los 6 o 7 años. Cuentan los vecinos de La Visera que llegó al barrio por una señora amante de los animales. Pero como vivía en la calle se acercó sola al estadio de Cipolletti y se ganó el cariño del plantel. Pero en La Visera no podía dormir, y ante la situación económica del club, menos podía comer. Por eso Lula también se acercó a la tapicería Mazuchelli, ahí se ganó la potestad de Daniel, que si bien vive en el barrio San Pablo, trabaja todo el día en la tapicería frente a La Visera. Daniel se sorprende ante la inteligencia y el amor de Lula a la cancha de Cipolletti: “Los días que el plantel hace fútbol, ella se me acerca y me hace mimos, cuando yo le digo ¡vamos! se sube disparando al auto. ¿Me querés decir cómo un perro sabe los días de la semana que un equipo hace fútbol?... ¡y que no la vaya a dejar un domingo en casa!”.

Lula se ganó para siempre el cariño todos los jugadores, cuerpos técnicos e hinchas de Cipolletti que trabajaron o entretuvieron su vida en La Visera. Hoy cuando un ex jugador o un ex técnico vuelve a la cancha de Cipo para enfrentar a su ex club, dedica un minuto de su fugaz estadía para saludar a Lula. Fue el caso de Jorge Julio, que cuando volvió en agosto dirigiendo a Luján de Cuyo, se pegó un rato largo al alambrado al grito de “¡Como estás Lula!”, el ‘Turco’ recibió el cariño mas fiel e incuestionable que un animal puede darle a una persona: la cola de Lula se deslizó frenéticamente de un lado a otro.

Pero este inexplicable amor y cariño que da y recibe Lula no se reduce únicamente a Cipolletti. El estilo de disputa de los torneos argentinos hizo que los equipos rivales jueguen dos veces por año en La Visera, por ello el reencuentro con Lula es festejado también por jugadores rivales que jamás jugaron en Cipolletti. Incluso algunos rivales si no encuentran a Lula en la cancha, se acercan a saludarla a la tapicería. Sin ir mas lejos, este homenaje llegó por pedido del kinesiólogo de Guillermo Brown de Puerto Madryn, que protestó: “hoy recorrí Cipo Pasión de punta a punta, esta muy buena la página, ¡pero falta el homenaje a Lula!, es un fenómeno el perro ese”.

Tal vez el subconsciente de los rivales los lleva a querer y respetar a Lula, porque existe un antecedente magro para un bahiense que la maltrató. Cipolletti estuvo al borde del abismo en junio de 2002, cuando recibió a Bella Vista de Bahía Blanca. Si el albinegro no ganaba descendía y desaparecía del mapa futbolístico del país. Cuando Cipolletti consiguió la ventaja, el banco de suplentes local se le ocurrió que Lula podía agregar su granito de arena para la salvación. Mandaron a la perra a la cancha para que detenga el partido que dominaba Bella Vista. Hasta que el “9” bahiense se cansó y devolvió a Lula del otro lado del alambrado, no de la mejor manera. Ese número 9 compartía la delantera de Bella Vista con Rodrigo Palacio, quién escaló y escaló hasta convertirse en figura de Boca Juniors. El otro, el que no trató a Lula como corresponde, se quedó en Bella Vista, ese gran equipo bahiense se desvirtuó y bajó derecho a la segunda división de la Liga del Sur, siempre con el mismo número 9. Como nadie lo conoce, es valedero aclarar que el muchacho se llama Gabriel Fiori.

Cuando en algún entrenamiento a Lula la dejan entrar a la cancha, demuestra que su amor por el fútbol no es en vano, con la pelota sabe. La domina con una y otra pata e incluso con el hocico. Si la pelota queda trabada entre el banco de suplentes y el alambrado, ella usará todo su ingenio y habilidad para devolverla al césped. En los peores momentos de Cipolletti, cuando un jugador no corre el balón de la manera que exige el hincha, de la popular se puede escuchar el grito “el perro de la platea corre mas que vos”, para sonrisa de los hinchas que están alrededor.

Pero Lula no es esa clase de hinchas que no apoya al plantel. Por el contrario, Lula siempre está presente junto a los jugadores y al cuerpo técnico de turno en cada partido y entrenamiento. Ella los pondrá por un ratito de buen humor si las cosas no andan bien. Ella será la primera en recibir con alegría a los jugadores en cada entrenamiento. Será la primera en correr junto al alambrado en cada partido. Muchos dicen que los jugadores tendrían que tener el estado físico que tiene Lula. Y ella tal vez no lo sepa, pero es un ejemplo de fidelidad digno de ser imitado por todos los hinchas de Cipolletti.

jueves, 8 de abril de 2004

El goleador del siglo XXI

A Germán Alecha se le dio todo muy rápido. Si bien se calzó la “9” de Cipolletti por primera vez cuando tenía 5 años, el salto al Torneo Argentino A lo dio de un día para el otro. El técnico lo mandó a la cancha una tarde contra Douglas Haig y Germán respondió con un gol. Ese pibe que debutó con un gol con 17 años recién cumplidos, algunos dicen que hizo mas de cien goles en todas las inferiores de Cipo. En primera lleva un promedio de dos goles cada tres partidos. La historia de un hincha de Cipolletti que se transformó en goleador

“Empecé en CIPOLLETTI en el año 1990 y me fui un año y medio a San Martín. Porque era muy chico y no había categoría para mi. Volví al club cuando tenía 7 años y me quedé hasta hoy”.

capodelsur.4t.com: ¿Sabes cuántos goles metiste en inferiores?

Germán Alecha: No se. Siempre jugué de delantero desde chiquito. Aunque me acuerdo que un año que jugué de “3”, pero era muy chiquito. Y era de hacer goles muy seguido, no se si cien goles como dicen por ahí. Pero hacía goles muy seguido.

cds: ¿Con quiénes jugaste en inferiores, que hoy estén en Primera?.

GA: Jugué con el ‘Estu’ (Manuel Gutiérrez), con ‘Pikachu’ (Bruno Weisser), con el ‘Carucha’ (Marcos Carrasco), el ‘Willy’ (Guillermo Ferreyra), el ‘Chino’ (Mariano Figueroa), con Leo Bardeggia, con el ‘Chechu’ César Medina. Con los chicos que están ahora en tercera también, jugué con casi todos.

Durante doce años soñó con el día del debut en Primera. Y ese día fue el 15 de septiembre de 2002. Mientras Cipolletti esperaba el transfer del ‘Cota’ Alvarez, alguien se tenía que hacer cargo de la “9”. Y Domingo Perilli le tiró la responsabilidad a un pibe que recién cumplía 17 años. Y ese pibe se hizo grande en minutos. Recibió un centro frontal de Pablo Arriagada y la cabeceó por encima del arquero de Douglas Haig. Empezaba a demostrar que el cambio de la Quinta a la Primera era sólo un trámite.

“Todo fue de un día para el otro. Estaba en duda si iba a la pretemporada o no, y al mes estaba jugando. Eso fue bastante duro. Aparte yo cuando fui a la pretemporada jugaba en la Quinta, y hacía 200 goles por partido (medio exagerado el “9”) y jugué en el Argentino A, con cinco partidos en la Primera local nada mas”.

cds: ¿Tenés compañeros que idolatrabas cuando ibas a la popular?

GA: Si, mi viejo era médico del plantel de Primera. Y estaban Lorenzo Frutos y Ramón Penayo que eran los que mas me gustaban. Y el ‘Ruso’ Homann también, cuando jugaba con el ‘Bachi’ Iachetti, Landeiro y Pablo Parra. Eran unos fenómenos los cuatro, y le fue muy bien a Cipolletti ese año.

Aparte yo de chiquito siempre iba a la cancha. Porque todos jugábamos en inferiores, y queríamos ir a ver la Primera el domingo. Porque los veía entrenando en la semana, y por todo lo que significa ir a la cancha. Es lo que le gusta a todos. Si sos de acá, desde chiquito sos hincha, y mas si estás en el club. Pero yo creo que los que hoy juegan en inferiores, van a la cancha porque son hinchas en realidad.

cds: Hablemos de los defensores rivales, ¿cuál es el mas duro, y a quién tenés de hijo?.

GA: No se. Generalmente del plantel yo soy el mas colgado. No conozco a los rivales. Por ahí me dicen que tenga cuidado porque me va a marcar tal jugador, y yo no tengo ni idea.

cds: Lo tuyo es meter goles, no importa quién esté enfrente.

GA: Claro, yo al único equipo que enfrenté y no le pude hacer goles es Universitario de San Luis. Jugamos dos o tres partidos y no le pude hacer goles.

cds: ¿Porque sos el ‘Tortugón’ y porqué ‘Olly’?

GA: Tortugón fue en las inferiores. Cuando jugaba en Sexta o Séptima el DT era Luis Amorone, iba a verme el ‘Pato’ (Maxi Amorone), y jodía que quería comprarme el pase. Decía “yo quiero al Tortugón”. Después cuando llegué a Primera, él me decía Tortugón y me empezaron a decir todos. Y ‘Olly’ por Olly Junco. Fue el ‘Chalita’ Matías Parra el que me puso ‘Olly’.

cds: Nos dijo ‘Mingo’ Perilli que la gente no te valora como vos te merecés. Y muchos dicen por ahí, que si un delantero de Buenos Aires hubiese hecho los 20 goles que vos hiciste, hoy sería un ídolo. Sin embargo a vos te insultan. ¿Es porque sos de acá?.

GA: Si, es lo que pasa con todos. Con Rickemberg también y con todos los chicos del club. El ‘Pato’ Amorone en cinco partidos fue ídolo, y a los 10 partidos lo insultaban y lo silbaban. Y jugaba con un equipo que le habían traído diez perros. Todos cobraban arriba de 2 mil pesos y el ‘Pato’ jugaba gratis.

Y eso pasa en todos lados. Hay una frase que es verdad, que es “Nadie es profeta en su tierra”. Te das cuenta, porque yo jugué 32 o 33 partidos y marqué 20 goles. Es un buen promedio. Sin embargo un partido no hago un gol y me voy silbado. Esas cosas la sé.

cds: Quedate tranquilo que esa gente que te insulta, tus goles los grita igual.

GA: Si seguro, algún golcito mío lo deben haber gritado. Pero lo que pasa es que afuera son todos técnicos. Yo siempre digo que si tuviesen un hijo que haya hecho 20 goles en 30 partidos, no creo que lo putearan.

cds: ¿Y cuáles son los mejores hinchas?

GA: Los mejores hinchas son los que iban en las malas. Cuando Cipolletti casi desciende, ibas a la popular y había 500 personas, y menos también. Me acuerdo de un martes a la tarde contra Olimpo, Cipolletti ya había descendido y había entre 200 y 300 personas. Esos son los verdaderos hinchas. Esos mismos son los que hoy van a la cancha y no nos putean a los jugadores. No se suman.

Los que van solamente en las fases finales son los peores. Encima no te conocen. En vez de llamarte por el nombre te dicen “nueve, la con...”. Por lo menos que te insulten con el nombre es una cosa, por lo menos te conocen (risas).

cds: Dijiste que nadie es profeta en su tierra. Muchos jugadores y técnicos rivales hablan muy bien de vos. El último fue Pablo Corti de Aldosivi. ¿Sentís una marca especial en la cancha?.

GA: Si. Pasa con nosotros también. Por ahí juega el ‘Cota’ Alvarez y uno que no conocemos, y el mejor cabeceador va a ir con el ‘Cota’. Y por ahí nos sorprende el que no conocíamos. Antes, por ahí decían “juega un pibe Alecha ¿quién lo marca?” y ahora me mandan a uno bueno y le dicen “vos lo marcás y lo seguís a Alecha a todos lados”. Eso creo que me lo gané yo, con la ayuda de mis compañeros. Ese respeto me lo gané, y esas cosas no te las valoran porque no las saben.

cds: ¿Ustedes están pagando por pésimas dirigencias anteriores, y horribles equipos que llevaron a Cipolletti a jugar el Torneo Argentino A?. Por que la gente quiere ascender si o si, y por eso se la agarra con ustedes, que no son los culpables.

GA: Si creo que es muy fácil estar afuera y putear a un jugador. Ellos pagan la entrada y están en todo su derecho a insultar. Pero después te cruzan en la calle y te saludan. Debe haber veinte solos que no me putean, y no creo que justo esos 20 son los que me saludan.

A mi me dicen quién me putea y quién no, aparte Cipolletti es chico. Y por ahí hay uno que me vive puteando, me ve en la calle y me palmea la espalda. Y de esas cosas te das cuenta, pero te hacés el gil, porque sino te tenés que pelear con todos.

cds: Aparte de lo de River. ¿Te llamaron o preguntaron por vos equipos de la ‘B’ o del Argentino A?

GA: No, porque yo no tengo el pase. Si alguien se interesa y quiere hacer una propuesta, va a llamar inmediatamente al club. Pero yo no me entero. Si yo hoy me quiero ir no puedo. Salvo con la patria potestad, pero no lo voy a hacer porque quiero al club. Juego desde los cinco años y no quiero terminar así en Cipolletti.

cds: Aparte no tenés 27 años...

GA: Claro, recién tengo 18. Igual si alguien viene hoy y quiere llevarme a jugar a otro lado, me gustaría irme. Porque a Cipolletti después puedo volver. El tiempo para volver lo tengo, pero para irme no. Muchos chicos se quisieron ir y no pudieron. Yo no quiero ser otro caso mas.

cds: ¿En que equipos te probaste?.

GA: Cuando tenía 15 o 16 años fui a la CAI. Me llevaron a mi, al ‘Estu’ Gutiérrez y ‘Carucha’ Carrasco. Pero no quedamos. Después el mismo tipo me llevó a River. No se que problema hubo, pero no quisieron que vaya porque justo ahí asumió el gerenciamiento.

cds: Todos te hacíamos jugando en River. ¿Qué pasó?

GA: No se. El 18 de enero yo tenía que estar en River. Y empecé la pretemporada acá, porque yo todavía era jugador de Cipolletti. Me empezaron a decir que era muy poco lo que querían pagar, y que le querían dar al club nada más que el 5% del pase. No me dejaron ir por ese bajo porcentaje. Yo me daba cuenta que no me iba a ir.

Después se empezó a aproximar la fecha y Leo Bardeggia ya se estaba yendo. Entonces pregunté que hacía yo, porque si me tenía que ir dejaba la pretemporada y me quedaba los últimos días con mi familia. Después me dijo Mateo Cernaz que no habían mandado el fax, que lo habían mandado por Leo nomás.

Al final el Leo se fue. Según los de River yo tendría que haber estado allá, pero los del club acá me dijeron que no. Se que nunca me voy a enterar que pasó. Tendría que ir allá y preguntar, pero no es mi interés. Esa es mi bronca, que yo quiero tener la verdad y no la tengo. Si la tendría me quedaría mas tranquilo.

cds: Cambiando de tema. Es impresionante la cantidad de chicas que van a la popular y a la platea. Y generalmente te nombran a vos. ¿Te gritan cosas las “albinegras”?.

GA: No, yo escucho puteadas nomás (risas). Pero va mi novia a la popular, se puede armar la podrida.

cds: ¿A la página entrás seguido, te gusta?

GA: Si, mi vieja entra muy seguido. Yo la visito mucho también, porque generalmente es la que mas habla de todo. En la del Torneo Argentino por ahí entrás y habla de nosotros nomás. Pero ustedes hablan mucho también de la Confluencia. Los chicos se enganchan bastante con la sección de la Liga.

Germán Alecha es el jugador albinegro que mas goles hizo en lo que va del siglo XXI. Y para bien o para mal, ya logró que en todo el país se hable de él. Inevitablemente salió el tema y habló sobre la gran frustración “lo de Racing de Córdoba es la espina que tenemos los jugadores y tienen los hinchas”. Cipolletti está en una categoría que le queda muy chica y quiere revancha. Y no es la única revancha en la mente de Alecha. Un pase frustrado a River, y una cuenta pendiente con la parcialidad albinegra, hablan de un pibe de 18 años con un gran presente y muchos proyectos.

Se dice de mi
"No se deja llevar por lo que dicen algunos, él hace lo que sabe hacer que es meterla. Por algo el Mingo le da la "9" y él la esta aprovechando a full por ahora. Tiene que seguir así y darle para adelante, tiene 18 años recién, todo el futuro por delante".

Maximiliano (hincha)

"Compartí con él una muy buena campaña de Cipo, y todos los recuerdos que me llevé como jugador y como persona son mas que gratos. Con 18 años se banco solo la presión de jugar un torneo difícil, soportar las criticas de varios sectores, cuando tendrían que haberlo apoyado pensando que es un chico del club y que les esta dando muchísimas alegrías. Remar contra la dirigencia que no lo valoraban ni valoran como se merece. Ahí te da la pauta de que tipo de persona es Germán. Hoy es uno, sino el más referente del plantel de Cipo y sigue siendo un ‘chico’ que con todo lo que esta alcanzando nunca ha perdido la humildad, característica que lo destaca sobre todo las cosas".

Rómulo Severini (ex compañero)

“Es uno de los jugadores con mayor proyección que hoy tiene el club. Creo que no se lo ha valorado de la manera que se merece. Por su forma de jugar no es un jugador muy vistoso, pero los números de él son fríos. En la medida que el tome esto con la mayor responsabilidad, más posibilidades va a tener de triunfar en otro lado”.

Domingo Perilli (DT)

“En las inferiores, y siempre me llamó la atención la diferencia que marcaba con chicos de su edad. Me preguntaba si esa diferencia de nivel podría trasladarla a la Primera, y ya demostró que si. Es vital para Cipo en ataque y defensa. Cuando no mete goles, la gente se lo reclama y tiene derecho. Pero si hubiese venido un goleador consagrado, y hubiese metido los goles importantes que él hizo, hoy sería un ídolo indiscutido. La gente va a la cancha a gritar cosas que no puede gritar en su casa, y se la agarran con un chico. Muchos clubes necesitan goles, y Cipo los tiene. Alecha tiene que convencerse de que lo que no hace bien lo puede aprender, y si a eso le suma sus condiciones naturales, el fútbol grande tendrá lo mejor de él”.

César (hincha)

“Es un chico con muchas condiciones, un goleador de raza. Donde tiene una oportunidad te convierte, es muy peligroso. Tiene muy buen juego aéreo, y por sobre todas las cosas es muy joven. Todavía tiene mucho para aprender”.

Henry Homann (compañero)

"Es una gran promesa como jugador, todavía le falta un poco por eso el público exigente de Cipo no le reconoce su aporte. Pero tiene 18 años y es un goleador nato de área. Se quejan por el poco compromiso que tiene con el juego colectivo, pero para mi lo compensa con los goles, es un goleador... y así son ellos, la tocan poco pero cuando la tocan, anda a buscarla adentro. Valoro mucho mas a un jugador del club, que otro que venga de afuera, cobre un dineral y no sirva para nada... y en Cipo estamos curados de espanto sobre eso. Alecha quieran o no, es importante para Cipo, tiene 18 años y toda una carrera por delante, no lo quememos. Es importante que él siga de bajo perfil como hasta ahora, que no se la crea".
Juani (hincha)

“Es distinto a otros jugadores, porque es un goleador de área. Cuando él no hace goles a la gente no le rinde y los diarios lo matan, porque su forma de jugar no tiene sacrificio. Como es chico tiene que aprender muchas cosas. Germán tiene que tener mas sacrificio. Yo le dije que Pizzi en Central era igual que él, pero tenía mas sacrificio. El lo tiene que entender. Lo que pasa es que si no le llega la pelota, no juega en Cipolletti. Tiene que salir a buscarla. Ojalá que se de cuenta a tiempo, porque está para cosas muy grandes. El es joven y ya es un goleador de raza. Tiene que buscar la forma de participar mas en el juego”.

Sergio Ciattaglia (compañero)

miércoles, 24 de marzo de 2004

Las albinegras merecen ser tapa

Desde hace muchos años, la ciudad de Cipolletti luce con orgullo el mejor fútbol y las mujeres mas lindas del Alto Valle. Esto último no hace tanto se ve reflejado en la popular y la platea de La Visera. Incluso las “señoras” alientan sin cesar. La mayoría llegó por primera vez a la cancha de la mano de un familiar, las adolescentes son impulsadas por su grupo de amigos. Pero hay para todo, una chica llegó sola a la cancha, y con el tiempo llegaron a acompañarla quince miembros de su familia.

El entusiasmo de la gente, la emoción de ver al equipo de su ciudad, la fiesta de ir a la cancha, cantar, gritar los goles, son los principales motivos por los que están presentes domingo tras domingo. “A pesar de las malas rachas, de haber sufrido como loca y derramado unas cuantas lágrimas por esta camiseta, con fríos de morirse o calores para deshidratarse, bajo cualquier condición, en cualquier lugar de la tabla o Torneo de mayor o menor categoría” admite una fanática.

Las anécdotas llueven, también de algunas que viajan de visitante, con todo el sentimiento y con el riesgo que eso significa. Dos chicas “armadas” con filmadora y cámara de fotos se toparon en Bahía Blanca con la hinchada de Villa Mitre. Los ‘tricolores’ no sólo las dejaron pasar, sino que le regalaron la entrada. En la misma ciudad, pero contra Olimpo en el Nacional B, una adolescente rememora una tarde lluviosa, tras el clásico consiguió la camiseta de Hernán Hafford. Otra recuerda un viaje a Roca, tras obtener su primera gran borrachera en la semana del estudiante. Más que por el acontecer del partido, sufrió por el sol radiante pegando en su cabeza, mientras destilaba alcohol a los cuatro vientos. 

Ellas van a la cancha por el fútbol, y no por algún jugador en especial. A todas los jugadores les parecen especiales por sus dotes futbolísticos. Son albinegras incondicionales, es cierto, pero tampoco son de hierro. Al confesar su gusto físico hacia algún jugador, Germán Alecha sacó una mínima ventaja para ganarse el laurel de “fachero” del equipo. Pero las chicas demostraron tener amplios gustos, casi todos los jugadores recibieron votos.


La hinchada masculina las trata muy bien. Aunque “siempre algún desubicado algo te dice” contesta una en la popu. La cancha es un ámbito netamente masculino, pero ellas dicen saber donde sentarse. Algunas optan por mantener el perfil bajo ante los chiflidos y los piropos, y otras reconocen que las “barras” se ocupan de que las mujeres se sientan bien y no sean molestadas. Pero la mayoría nunca tuvo problemas, a pesar de ir a la cancha sin compañía.

Lo mas importante es que las “albinegras”, son “100% albinegras”. Su gran pasión es Cipolletti, aunque varias miran fútbol nacional e internacional, y declaran tener su corazón compartido con Boca o River principalmente. La alegría, el alma, la pasión de su corazón, es el albinegro. Y si alguien no lo cree, tenemos una declaración de una “loca por Cipo” que lo certifica: “cuando me muera quiero que me cremen y tiren mis cenizas en La Visera. Así, si mis familiares quieren recordarme, en vez de tener que ir a un cementerio que no es muy agradable, vayan a ver a Cipo, a alentar a Cipo, y a recordarme a mí”. ¿Qué tal?